Prisiones 1

Soy reacio a socializar, me disgustan los lugares concurridos y me siento autentico solo en soledad. Mi espíritu se expande y despereza donde nadie lo hace. Un hedonista, porque privilegio mi placer sobre cualquier cosa, y ermitaño.

Odié mi transcurso en la educación secundaria, obligado a estar rodeado de otras personas, obligado a estudiar intereses ajenos, obligado a una rutina artificial, prisionero de una cárcel donde la única forma de salir era estudiando. Aprendí, sin embargo, mi primera lección metafísica, la única forma de salir es mediante el conocimiento: la vida, también una prisión, solo ofrece como salida las artes y las ciencias. Estudiando, artes y ciencias, se sale, se siente la libertad.

Quizá por eso cuando hace unos cuatro años atrás se realizó una reunión de ex-compañeros de estudios reaccioné tan violentamente: Escribí en mi blog una carta que nunca llego a mis compañeros:

Panzón, barbudo, encorvado, ¿decadente?, probablemente, pero nunca asistiría a una reunión de ex alumnos como tampoco asistiría a una reunión de ex cualquier cosa. No me gustan las ex cosas que una vez fueron. No me agrada la idea de encontrarme con una ausencia: mi inteligencia, mi perspicacia, mi sentido del humor, todo se ha ido, pero sigo conservando el sentido común. No soy masoquista.
Existen personas que son felices al comprobar que el tiempo no solo ha pasado para ellos sino también para sus amigos. “ok, yo estoy panzón, pero nunca fui el más musculoso de la clase”, dicen y agregan, “en cambio: mirá ahora al más musculoso de la clase aún más panzón que yo”. O son felices cuando comprueban que la mayoría carga con hijos, como pelotas de fierro de un prisionero, arrastrando su alma condenada de aquí para allá. Mal de muchos consuelos de tontos.
La vejez (como ustedes saben todavía tengo 29 años) me convirtió en un ser despreciable: repleto de valores morales e ideológicos que no valen nada en absoluto. Yo esperaba tener Ferrari, varios departamentos y un sinfín de valores materiales, pero no, tengo integridad, bondad y otras series de joyas de fantasía. Nada que se pueda presumir en la vida real.
Estoy lleno de consejos útiles. Algo completamente inútil a los 29 años, porque para blandirlos, como un látigo sobre los jóvenes, y gozar mi superioridad moral, me faltan años. No hay nada más inútil que los consejos útiles. Sólo sirven para torturar a los demás.
Soy el que siempre llamaron “el amargo” de la clase, por la simple razón de ser nihilista y franco (parresia) frente a mi entorno. No soy franco por cuestiones morales, sino por pereza. No quiero ni deseo esforzarme tanto para caerle bien a alguien. Es verdad: ser “el amargo” de la clase es ante todo ser un desconsiderado. Soy nihilista porque carezco de originalidad.
Si alguna vez, en una reunión, nunca de ex alumnos, o ex lo que fuera, nos volvemos a encontrar, traten de evitar referencias al pasado. Yo no tengo nada que ver con lo que alguna vez fui. Apenas me hago cargo de experiencias presente, mucho menos me haría cargo de experiencias pasadas. No creo en ser coherente con mis ideas o con mi personalidad. Me parece que eso es forzar la voluntad, volverla antinatural. Lo natural es el cambio. Yo no tengo nada que ver con lo que fui. No soy nada de eso que fui. Me resulta un completo extraño mi pasado.
Yo me hago cargo de mi personalidad de ahora, sería demasiado hacerme cargo de mis personalidades del pasado. Soy una persona, no varias.
Cordialmente, se despide:
éste que aquí soy ahora.

http://web.archive.org/web/20151221193801/https://medium.com/@robertfock/carta-a-ex-compa%C3%B1eros-9d6f1359212b

Nunca me conmovieron las cosas simples. Me conmueve lo complejo. La belleza esta ahí donde hay relaciones complicadas, laberínticas, problemáticas que implican un placer asegurado cuando se las analiza. La dificultad y complejidad de algo es la magnitud de su belleza.

No hay verdades simples. Son todas complejas.

1 pensamiento en “Prisiones 1

  • Jajaja genial me siento muy identificado me metieron en un grupo de la secundaria para viajar al sur a reencontrarnos. Ni dije ni hola me fui del grupo. Ya está. A otra cosa hermano.

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